Quatre microrrelats de Charo Torres

Aquest article prové del grup de creació literària coordinat per la santcugatenca Maria Dolors Renau. En aquest espai es troben persones interessades en la literatura que es posen a prova per escriure textos narratius.

Una llamada inesperada

El teléfono sonó a las cuatro de la madrugada. Sobresaltado, lo cogí con una extraña mezcla de fastidio y preocupación. Una voz desconocida preguntó por un nombre que nunca había oído. Aunque parecía amable, contesté con aspereza. Le dije que se había equivocado y colgué. Pocos segundos después volvió a sonar. Era la misma voz, cálida y agradable, tan hospitalaria que invitaba a la conversación. Estuvimos hablando hasta el amanecer. Descubrimos intereses comunes, gustos afines, el mismo sentido del humor. Quedamos para la noche siguiente.

Un agujero en el bolsillo (Tempus fugit)

Le despertó el sonido del despertador, se levantó y vio que era más tarde de lo que pensaba. Desayunó y se vistió rápidamente, pero cuando salió de casa ya empezaba a anochecer. Su reloj marcaba las siete de la tarde. No podía creerlo. Escrutó las agujas con atención y comprobó con horror que ya eran las nueve. El tiempo se precipitaba incomprensiblemente. Sintió un escalofrío y metió las manos en los bolsillos del abrigo. En aquel instante descubrió un agujero por donde se le escapaba la vida.

Impression soleil levant

Aquella tarde la llevó a bailar al Moulin de la Galette. La luz del verano se filtraba entre las frondosas ramas del jardín sobre sus rostros, sobre las telas de los vestidos. El calidoscopio de color se movía al ritmo de la música. Tal vez la magia del ambiente fue lo que le llevó a declararle lo que sentía por ella, no con circunloquios académicos sino en unas breves y rápidas pinceladas. Cuando ella lo miró, azorada, el no supo si quedarse con las sombras añiles y esmeraldas, o con las luces amarillas y rosadas de su cara. Pero su boca se abrió dibujando un no con un punto de oscuro desengaño. Él no encontró en la paleta de sus sentimientos el tono adecuado para la ocasión y ella se marchó dejando inacabado el hermoso cuadro que él había soñado para su futuro. Así que se encaminó hacia el salón de los rechazados. Y allí permaneció, insomne, hasta que la decepción de haber expuesto su alma ante aquella espectadora ingrata se disolvió al contemplar la magnífica visión de la salida del sol.

Anuncios clasificados

Llegó tarde a la entrevista y a pesar de eso no le rechazaron. Contestó de la peor manera posible a las preguntas que le hicieron, e incomprensiblemente le aceptaron. No entendió nada de lo explicado en las charlas de formación, sin embargo, supo disimularlo bien. A los clientes los trató en unas ocasiones con desidia, con ineptitud en otras, y en algunos casos hasta con grosería. Tenía un contrato temporal pero, cuando éste terminó, lo hicieron fijo. Hoy es jefe de personal y no deja escapar ni una.

Charo Torres

Notícies relacionades